La singular historia de cómo y por qué me enamoré de ti.

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Esto le ocurrió al amigo de un amigo que me lo contó solo por pasar el rato en una lluviosa tarde en el otoño de 2011…

CAPITULO 1

De cómo empezó todo.

La recuerdo caminando con paso tranquilo, con un especial brillo en la mirada, serena, casi aristocrática. Buscaba verme a lo lejos, yo disimulado hice como que no la veía mientras el corazón se me escapaba. Cuando la miré de frente, todo alrededor ya no tuvo color, solo su espléndida sonrisa iluminaba todo el lugar; a las puertas de un pequeño café el destino una vez más iniciaba un nuevo hilo en nuestras vidas. Fue un abrazo nervioso, cálido, pero temeroso de dudas.

La conversación fue de aquí allá, mientras disfrutábamos de un té helado, que en nuestras manos iba ganando grados de temperatura. Quizás las señales eran inequívocas: al rozar su cara con mis dedos ella estalló en una explosión de un rojo inocente. Yo tartamudeé cuando de sus labios se desprendieron dos palabras que fueron como un terremoto por su contundencia “Me gustas” y la marejada fue inevitable.

Tratando de evadir el ataque tan directo, retomamos la conversación con los temas más triviales que puedan haber, mientras ella mordisqueaba un popote, sus ojos no susurraban, ni siquiera hablaban, gritaban con urgencia “bésame”. El mensaje llegó hasta mí y nuevamente una sacudida me recorrió el cuerpo. Aquella tarde del sábado 16 de abril, me armé de valor y cerrando los ojos busqué el camino más corto hasta sus delineados labios. Era su olor, que me embriagó y me hizo sentir vértigo mientras la química se encargaba de la reacción de nuestras bocas juntas, después de eso  la magia del amor hizo el resto.

El lugar era demasiado pequeño para nuestras emociones y tuvimos que salir a buscar dimensión y espacio en el exterior, caminamos hacia un lugar no premeditado, hubo que pedir permiso para tomarnos las manos y caminar a la par. Como dos adolescentes fuimos de aquí para allá.

Hasta ese momento ella me había parecido un personaje extraído de alguna historia fantástica, resultaba una mujer increíble, fuera de su belleza física, el interior detrás de esa pose de diva era sumamente hermoso, una mujer práctica, rebelde, sin tapujos, acostumbrada a decir lo que sentía sin disfraces ni medias tintas, entregada y muy segura de sí.

Solo en mi mente podía existir una mujer tan perfecta para mí; esperaba ese momento en que alguien que no conoces se acerca y te dice “sonríe es una broma, la cámara está allá, saluda” pero no llegó ese momento. La lluvia se empezaba a anunciar coloreando el azul con un color plomizo típico de alguna canción de Serrat. Subimos a su auto. Esa sencillez fue un acierto más para empezar a adorar a esa criatura de lindísimos ojos claros. Me sentí muy cómodo mientras ella apurada me propuso poner música en el estéreo: un tipo de música que no es lo usual que escuche la gente común. El ambiente en el auto se tornó místico. Lo lounge de la música con la presencia de aquel ser de luz me transportó a otra dimensión, a un lugar en donde nunca había estado antes y del que no quería regresar.

Se movía hábilmente entre el tráfico de ese sábado por la tarde, indudablemente supe que es una mujer valiente, paramos en un lugar donde pudimos platicar más íntimamente, ahí en ese instante, en el auto, ella percibió mis miedos, mi tristeza, mi pesar, mis lastres. Me aconsejó, me dio fuerza para enfrentar las cosas que no podía cambiar, pero sobre todo me dio algo que hacía tiempo estaba perdido para mí: la esperanza.

Me despedí de ella esa tarde-noche con la lluvia incipiente como fondo de una escena de una secuencia en donde la tormenta se avecinaba con su fuerza inminente, para dar paso a la serena calma. Me despedí pensando en que no la volvería a ver, como cuando ocurren sucesos sobrenaturales y que difícilmente se puede volver a ser testigo de ellos.

CAPITULO 2

De cómo el amor te invade.

Las siguientes semanas fueron pasajes de risa, muchos besos salpicados de vino tinto y en ocasiones de cerveza y agua salada que no viene del mar. El difícil proceso de volver a creer en el amor pasaba factura para ambos; Ella me impulsaba a liberarme de mis lastres y yo me liberé de ellos con el único fin de hacerla feliz a toda costa. No fue fácil aceptar esa incursión de los sentimientos, esa exploración precavida, como la de los animales que se miran fijamente y se mantienen alertas y al acecho.

La peculiaridad de la relación es que no estaba basada en la cuestión sexual, se mantenía al margen del placer que se experimenta al contacto de una piel. El amor era manifiesto en todo momento, la consideración de un verdadero amor era todo presente entre ambos. Esto daba pie a cimentar una relación basada en la honestidad y en la única verdad que resulta después de amarse.

La personalidad de ella siempre juegó un papel importante; su naturaleza rebelde y de ir en contra de lo establecido es lo que fomentó la variedad en la relación, eso la hace ser única y auténtica. Pocas personas en el mundo tienen estas características en su forma de ser. Yo no me considero tonto, he visto ésto y muchas otras cosas más en ella que me hacen valorarla, tanto como pareja, como ser humano y me inducen a amarla cada día más.

De pronto me despojé de los miedos que me impedían ser feliz y me entregue totalmente a ella y a sentir y experimentar como nunca lo había hecho, un amor honesto e inusual.

Ella es violenta, es suave, es tierna, no piensa en el amor eterno pero si en la entrega total como si el fin del mundo estuviese a la vuelta de la esquina. Es traviesa, alegre, divertida, irreverente, natural y espontánea. Todo junto en una sola persona. Es una mujer intensa.

Esos detalles fueron los que hicieron que me enamorara de ella, aparte de su belleza física, porque realmente es una mujer hermosa, sus características emocionales fueron las que me cautivaron  y caí como un lobo en la trampa de sus ojos. Esa atrapante manera de ser, el olor que la identifica aun cuando no estoy  cerca, la forma en que estalla su risa con mis tonterías, la manera tan sutil que tiene de amarme, porque a pesar de toda esa montaña rusa emocional, ella me ama.

CAPITULO 3

De cómo ella me ha enseñado que la vida te pone pruebas.

Dice un dicho que si las cosas que verdaderamente valen la pena fueran fáciles, cualquiera las haría. Bajo esta norma ha sido esta historia, no ha sido fácil mantener una relación tan intensa, hemos tenido altas y bajas, momentos sumamente brillantes y otros completamente grises; ha habido de todo en estos 254 días que hemos estado juntos. No me arrepiento ni un minuto de ello, cuando está en juego la felicidad haces cualquier cosa por alcanzarla.

Un día tuve un sueño donde Dios me llamaba a presentarme frente a él, yo acudía al llamado, no era una oficina ni un trono de un salón real, era solo un lugar lleno de naturaleza y escuchaba su voz diciéndome: “Tu misión es aceptarla tal cual es, cuidarla y darle todo ese amor del que ella está ávida, te va a costar mucho, pero al final tendrás la recompensa de su amor”.

¿Qué mortal no querría tener el amor de tan singular criatura? No dudé ni un momento en cumplir la misión que Dios me ha encomendado. Hay tal grado de conexión entre ella y yo, que siento cuando ella siente, que puedo adivinar lo que piensa y soy tan de ella como se puede ser. La amo.

No es tan simple ni sencillo, es complejo, enredado, laborioso y lleno de retos. Pero ella vale la pena desde el punto de vista donde se mire, aunque en muchas ocasiones me tenga que volver a diseñar las respuestas a preguntas de las que ya tenía una solución. Es impredecible. Es un alma libre, es el vuelo de una singular ave, es mi unicornio personal, es mitología, no es alguien perfecto pero si se aproxima a lo que siempre he soñado.

Bien vale cualquier prueba que pueda poner la vida, al final como me lo dijo Dios, tendré la recompensa de su amor.

Conclusión

Todo esto ocurrió a partir de que un día navegando en internet, en una página yo mirara una carita feliz.

Dios tiene métodos tan extraños.

Gracias Dios.

5 comentarios sobre “La singular historia de cómo y por qué me enamoré de ti.

    fornoone escribió:
    26 noviembre, 2011 en 20:16

    Linda historia. Irrepetible yo diría.

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    Blueliciously escribió:
    10 julio, 2014 en 13:33

    Me encantó… estoy escribiendo una historia que no me contó un amigo… pero es bonita igualmente. Mi historia de amor y desamor.
    Escribes muy lindo.

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      Carlos Quijano escribió:
      10 julio, 2014 en 18:21

      Hola Bluelisciously, agradezco mucho tu comentario y el tiempo que has dispuesto para leer este blog. Esperaré a que publiques tu relato y lo leeré con gusto. Saludos.

      Me gusta

    Joss escribió:
    26 julio, 2014 en 09:51

    Este sigue siendo mi favorito 🙂

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      Carlos Quijano escribió:
      26 julio, 2014 en 12:18

      Joss querida, no sabes que gusto me da que pases tus lindos ojos por este lugar. Muchas gracias.

      Me gusta

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