El tiempo se detuvo

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Apenas había caminado diez pasos a la calle.
El tiempo se detuvo.
Sin saber dónde, sin saber quién, sin saber por qué.

La luna en alto, tan blanca como su mente en ese instante.
El taxi pasó de largo.
El tiempo se detuvo.
En la mesita de noche, tímida estaba una nota escrita con extrovertida caligrafía.
Ella se había ido junto con su bolso, huyeron sin abrigo.
En la boca sabor a miel y cielo.
En la calle, a lo lejos, iban tomados de la mano.
Se fue. Se fue con él.

Salió. Las luces daban de frente a su rostro.
Sentía el pecho vacío, el cuerpo estaba peor.
El tiempo se detuvo.
El viento empujaba billetes y al mismo aire.
La corriente creaba un remolino en su mente, revolvía la basura.
La mueca en el rostro como un gorila sonriente.
Con el suelo en la espalda y la navidad en la tienda de la esquina.
El tiempo se detuvo.

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